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La CorreOsa - Anllares del Sil

Historia

Anllares del Sil - Invierno

Historia

Las primeras manifestaciones históricas de las que tenemos constancia en el entorno de Anllares del Sil se sitúan cronológicamente en el período de la Edad del Hierro. Pero sin duda ya en épocas anteriores estos territorios fueron habitados y explotados por grupos de población que han dejado algunos de sus restos en zonas muy cercanas. Así tenemos de época paleolítica los hallazgos en el valle del Cúa de industrias líticas, de época neolítica hachas pulimentadas como la encontrada en Corbón del Sil, y posteriormente de la época de la Edad de Bronce podemos citar una punta de lanza de bronce encontrada en el cauce del río Sil en la zona de Ribas del Sil.

Pero será, como decíamos, en la Edad del Hierro cuando algunos grupos se asienten en estas tierras de forma permanente. Son gentes autóctonas pertenecientes a lo que se denomina Cultura Castreña del Noroeste. La característica principal de estos grupos son sus poblados, denominados castros. Los castros son poblados fortificados en los que se conjugan unos emplazamientos destacados sobre el terreno, con el objetivo de dificultar el acceso a los mismos, y junto a ello la construcción de una serie de elementos artificiales de defensa como son las murallas, los fosos y los contrafosos para hacer más inaccesible aún el acercamiento al recinto habitado. En Anllares tenemos dos Castros, uno denominado el Teso del Castro situado en la ladera de los Valles sobre la zona de El Couto, en el que es fácil observar restos de muros así como los fosos. El otro es el Castro de Leoneza situado en la zona homónima y muy cerca de la ermita de Las Nieves. Vestigios palpables de nuestra más lejana historia, que después de más de 2000 años, están hoy seriamente amenazados y su destino, si nadie lo remedia, será terminar bajo las escombreras de la nueva cantera que se proyecta en Los Valles en el primer caso y en el segundo el de la Cantera que avanza hacia Leoneza.

anllares-lc-mapaLas tierras de Anllares que estaban englobadas dentro del territorio de los Astures, que ocupaban el centro de la actual Asturias, León y Zamora, serán ocupadas a finales del Siglo I a.C. cuando el emperador Octavio Augusto viene a España para dirigir las guerras Astur-cántabras que finalizarían en el año 19 a.C. y supondrían la ocupación definitiva de todo el territorio peninsular por parte del Imperio Romano. Comienza así el período de romanización de estos territorios, los cuales contaban con un elemento de especial interés para los nuevos ocupantes, el oro. Aunque la gran explotación minera de oro en la Península Ibérica estaba en torno a Las Médulas, en toda la región se observan restos de pequeñas explotaciones auríferas. En Anllares la zona denominada Las Poulas del Comenabre, donde hoy está situada la Central Térmica, estaba formada por restos geológicamente similares a las de todas las explotaciones mineras romanas de la zona lo que hace presumible que también está fue explotada, y lo mismo se puede decir la zona de Los Castiechos situada en las proximidades de la ermita de Las Nieves. Otro ejemplo lo da la toponimia, en una ladera de la zona denominada Corón de Xeixo nos encontramos con el topónimo Penafurada, que hace referencia a infraestructuras hidráulicas relacionadas con la minería aurífera.

Estrabón nos cuenta como los romanos obligaron a las gentes que habitaban los Castros a bajar al llano facilitando así su control. Este hecho es muy interesante en el caso de Anllares, ya que en el El Couto, la gran zona llana próxima al Teso del Castro, existe una zona denominada Los Casourinos , en la que los lugareños comentan que estaba situado antiguamente el pueblo, incluso algunos recuerdan haber visto allí restos de paredes. Esto explicaría también es curioso emplazamiento del actual cementerio, en el interior de una iglesia que probablemente estaría relacionada con esa primera ubicación del pueblo. Estaríamos así viendo una continuidad histórica muy clara que de forma ininterrumpida va a llegar hasta nuestros días.

La ocupación visigoda de la Gallaecia romana a la que pertenecía todo el Bierzo será un período de transición antes de la invasión Musulmana (711 d.C.) que en cinco años dominaría toda la Península Ibérica. Con el comienzo de la reconquista tras la Batalla de Covadonga (718d.C.), el Bierzo será zona de luchas entre cristianos y musulmanes. A causa de estas invasiones el Bierzo se despobló y sus gentes se refugiaron en las montañas Occidentales. Mencionan las fuentes la batalla de Burbia en el 791 d.C. en la que las tropas de Yusuf ben Bujt derrotaron a las tropas de Bermudo I. El Bierzo fue reconquistado en un primer momento por Alfonso I pero tras ser recuperado por los musulmanes será, ya definitivamente, recuperado para los cristianos por Alfonso II el Casto.

Comenzó así a mediados del siglo IX un período de repoblación de la zona, que fue encargada por Ordoño I al Conde Gatón, al que las fuentes denominan Conde del Bierzo. Esto nos muestra como el territorio de Anllares formaba parte de un territorio ya definido, con una entidad geográfica y administrativa denominado Bergidum (Bierzo). Comenzó por tanto formando parte de un condado sobre el cual el Conde Gatón, por designio del Rey, ejerce su jurisdicción (cobro de impuestos, justicia, protección militar…).

En línea con este proceso durante este período de repoblación (finales del S.IX hasta el año 1250) se documentan por primera vez en la zona del Bierzo 437 aldeas.

Paralelamente a este proceso de repoblación se fundaron numerosos monasterios (37 se documentan antes del siglo XII), los cuales compartirán junto con los nobles locales la jurisdicción de todas las tierras bercianas a lo largo de toda la Edad Media. Entre estos 37 monasterios hay que destacar tres, el de Santa Maria de Carracedo, el de San Pedro de Montes y el de San Andrés de Vega de Espinareda. Este último ejercerá su jurisdicción, junto con la sede episcopal de Astorga, sobre la zona norte del Bierzo incluyendo tierras de Anllares que conformarán parte de su señorío.

La mayoría de las propiedades, en manos de la nobleza y el clero, serían explotadas a través de un campesinado con el que los monasterios o los nobles establecerían unas relaciones de dependencia, que serían la base del sistema feudal que se empezaría a generalizar en toda la península en la Baja Edad Media y durarían hasta la Edad Moderna. Según este sistema se establecerían un régimen de foros o contratos de arrendamiento a largo plazo, que solían pasar de generaciones en generaciones en las que el propietario recibe unas rentas en dinero o en especie y el arrendatario a cambio tiene el usufructo de las propiedades.

Partiendo de estas bases socioeconómicas el Monasterio de San Pedro de Vega de Espinareda, fundado en el Siglo X, va a ejercer la propiedad sobre parte de las tierras de Anllares durante gran parte la Edad Media, teniendo así sus habitantes que tributar con el pago de impuestos y prestaciones personales al Abad de San Andrés.

En el archivo de este monasterio consta un apeo de 1509 que recoge las propiedades que el monasterio tenía en Anllares especificando que el 64’2% de ellas son tierras, el 25% son prados, el 1’7%son linares y un 9’1% son propiedades sin especificar.

Parte de esos tributos tenían que ser pagados siempre a los monasterios con vino, eso obligaba a todas las poblaciones sometidas a su jurisdicción a dedicar parte de las tierras al cultivo del viñedo, esto ha quedado reflejado en la toponimia local con la denominación de La Viña a todas aquellas tierras que fueron plantaciones de viñedos, aunque ni los más viejos del lugar, hoy en día, recuerdan haber visto ese tipo de cultivo en Anllares.

El cobro de algunos de estos impuestos están documentados en los archivos del monasterio de Vega de Espinareda, donde consta que en 1411 Anllares paga de renta en especie 2 moyatos de pan al monasterio por el usufructo de las tierras que este tiene en el pueblo. En otro documento de 1438 el pueblo de Anllares paga 1 carga de centeno y 2 moyatos de pan al abad del monasterio. Y por último consta un documento de 1472 donde el pago se hacía en este caso en dinero y ascendía a 50 maravedíes.

El monasterio nombra curas y mantiene grupos de monjes en las iglesias para asegurarse el cobro y la administración de estos impuestos, y quizás, aunque esto sea aventurarnos demasiado, esto nos ponga en relación con el edifico de estilo señorial que aún hoy se encuentra frente a la iglesia y donde la tradición dice que habitaban frailes.

Desde un punto de vista administrativo el Bierzo empezará formando parte del Reino de Asturias para posteriormente pasar a formar parte del Reino de León hasta 1230 y posteriormente de la Corona de Castilla y León. Anllares como parte integrante del Bierzo comenzó dependiendo del Conde Gatón y sus descendientes hasta el S. XI. Ya durante el Siglo XI la corona instaura la figura del Merino, cargo nombrado por el rey y no hereditario. A partir del S.XII se produce una feudalización de la zona, en detrimento del poder centralista del Rey. Se divide el Bierzo en 13 Tenencias (Ancares, Ulver, Boeza, Aguiar, Valcarce, Ribas del Sil…) que dependen del Merino, pero poco a poco los nobles locales van enajenando la autoridad real de estas tenencias y usurpando su jurisdicción.

A lo largo de la Edad Media el territorio berciano va a sufrir algunas divisiones administrativas en un primer momento Anllares pertenecería a la comarca de Ribas del Sil , la cual en etapas posteriores se dividiría en dos jurisdicciones, por un lado Ribas del Sil de Arriba y por otro Ribas del Sil de Abajo. El primero englobaba las localidades de Susañe, Palacios del Sil, Cuevas del Sil, Matalavilla y Valdeprado y dependían eclesiásticamente del obispado de Oviedo. Por otro lado Ribas del Sil de Abajo comprendía Anllares, Anllarinos, Argayo, Páramo, Cariseda, San Pedro de Paradela, Sorbeda y Santa Cruz del Sil y dependían eclesiásticamente del obispado de Astorga.

Aunque en un principio, durante la Baja Edad Media el desarrollo de los monasterios fue muy importante, nutriéndose estos de los bienes y tierras donados por la Corona y los nobles, con el tiempo muchas propiedades vuelven a manos de los nobles, cedidas en muchos casos por los monasterios a cambio de la protección militar de las casas nobiliarias.

Durante los siglos XV y XVI está documentado que el concejo de Ribas del Sil pertenece a los Condes de Luna, como así consta en los archivos de esta casa nobiliaria. En estos archivos se registra como eran convocadas las reuniones de este concejo:

… como nos, el Conzejo, Regimiento y Vecinos de la Villa de Ribas del Sil de Suso, estando juntos y congregados y siendo llamados a son de campana, tañida según que lo abemos y tenemos de yuso y costumbre para tratar y conferir las cosas útiles y necesarias…. Del Libro de Escrituras Públicas del Archivo de los Condes de Luna.

La jurisdicción eclesiástica en esta época depende del obispado de Astorga al cual pertenece el Arciprestazgo de Ribas del Sil en el cual está englobado Anllares. Según el censo de este Obispado realizado en 1587 se hace constar que Anllares posee 1 pila bautismal y 91 vecinos, siendo así el tercer pueblo, después de Páramo y Toreno, en cuanto a número de habitantes de las más de 40 poblaciones que conformaban el arciprestazgo de Ribas del Sil.

Durante los Siglos XVI y XVII hay que destacar un auge constructivo de iglesias y casonas señoriales. Así consta que tanto la ermita de la Virgen de las Nieves como la actual Iglesia del pueblo dedicada a Santa Maria están fechadas en torno al siglo XVII.

Durante la Época Moderna se va a producir un aumento importante en cuanto al número de población. La actividad principal seguirá siendo la agricultura y la ganadería y sólo habría que destacar la aparición de una industria textil local, como se documenta en la existencia de telares de lino y lana en Anllares. Y al mismo tiempo la aparición de herrerías caracterizadas por el uso de grandes fuelles para inyectar aire al horno.
Siglo XVIII Catastro del Marqués de Ensenada nos refleja la situación de Anllares en 1752.

A comienzos del siglo SXIX se produce la invasión Francesa de España, los franceses llegaron al Bierzo a finales de 1808 persiguiendo al general inglés J. Moore, que huía hacia Coruña para embarcarse rumbo a Inglaterra, haciendo caso omiso de las órdenes del general español Pedro Caro Sureda, Marques de La Romana, de resistir a los franceses en los Montes de León.

Los cambios producidos por la guerra van a promover los primeros intentos de reforma política y social. La principal reforma política llevada a cabo en 1834 supondrá la reorganización territorial de España en provincias y municipios. Anllares del Sil formará parte del municipio de Páramo del Sil, que a su vez estará integrado en el Partido Judicial de Ponferrada.

Desde el punto de vista social se va a poner fin a las situaciones de dependencia del campesinado con el triunfo de las políticas liberales y la puesta en marcha de las Desamortizaciones de Mendizábal y Madoz principalmente, que supusieron la enajenación de las tierras del clero las cuales iban a pasar a manos de particulares.

Pascual Madoz en su Diccionario Geográfico Estadístico Histórico de España en el que nos muestra una radiografía de la España de 1850, dice al respecto de Anllares del Sil:

Anllares: lugar en la provincia de León (17 leguas), partido judicial de Ponferrada (5), audiencia territorial y Capitanía General de Valladolid (34), diócesis de Astorga (10) y Ayuntamiento de Páramo del Sil. Situado en la falda Sur de las montañas que dividen los partidos judiciales de Ponferrada, Villafranca del Bierzo y Murias de Paredes. Tiene 78 casas muchas de ellas terrenas, cubiertas de pizarra o paja y regularmente distribuidas, y una iglesia parroquial bajo la advocación de Santa Maria, servida por un cura párroco de presentación de la casa Benavides, teniendo por anejo al lugar de Anllarinos. Confina el terreno por el Norte con el de este último pueblo, por el Este con el de Páramo, por el Sur con el de Sorbeda y por el Oeste con Argayo. El terreno es Montuoso y de mediana calidad, en el cual se encuentran bosques de varias clases de arbolado y monte bajo, lo baña el río Sil y algunos arroyos sin nombre que sólo corren en invierno; los caminos son comunales para carros y se hallan en regular estado. Produce cereales, habichuelas, maíz, lino y pastos; ganado vacuno, lanar y cabrío. La industria se reduce a diferentes telares de lana y lino, fabrica de manteca y colmenas para miel. Población 68 vecinos, 254 almas. Contribución con el Ayuntamiento.

A Finales del siglo XIX y principios del XX, se produjo un movimiento migratorio de gran importancia en parte por las buenas expectativas laborales que ofrecía el continente americano y en parte provocado por la presión demográfica, que en el caso de Anllares empezaba a superar los límites que la producción agrícola-ganadera podía soportar. Así fue como muchos, tras reunir el dinero suficiente para comprar un pasaje en alguno de los vapores que salían de los puertos gallegos, pusieron rumbo a Cuba, Brasil y, sobre todo, Argentina, ante la expectativa de un futuro mejor. Muchos de ellos regresaron en cuanto consiguieron reunir el suficiente dinero para construirse una casa y comprar tierras y ganado para salir adelante; otros muchos, por el contrario, hicieron de sus países de acogida su hogar definitivo, quedando así muchas familias separadas para siempre.

No hay que olvidar la terrible pandemia de la Gripe, conocida como el mal de moda que asoló el continente europeo entre 1918 y 1920, y de la cual los vecinos de Anllares no pudieron escapar. En casi todas las casas se recuerda a algún familiar fallecido en aquellos días.

Con el estallido de la Guerra Civil en 1936 se va a producir el enfrentamiento entre las dos Españas, Anllares caerá, desde un primer momento, dentro de las zonas controladas por las tropas sublevadas dirigidas por el general Franco. Muchos jóvenes fueron reclutados y enviados a luchar a diferentes zonas de España, algunos nunca volvieron, otros fueron víctimas de las escaramuzas que rojos y nacionales tuvieron por las calles del pueblo.

Durante estos tres años, las gentes de Anllares continuaron realizando sus labores agrícolas y ganaderas interrumpidas sólo de vez en cuando por las incursiones de republicanos y teniendo que alojar en sus casas a las tropas de los nacionales, en muchos casos destacamentos morunos formados por soldados traídos del norte de África.

Tras un duro período de posguerra en el que las cartillas de racionamiento y la práctica del estraperlo conseguían cubrir las necesidades básicas de sus habitantes, el pueblo fue recobrando la tranquilidad del pasado. Pero durante los años 50 y 60, el desarrollo industrial apoyado en la minería, que en el Bierzo jugaba un papel muy destacado, y el enorme crecimiento de las ciudades provocó el comienzo de un proceso de despoblación del mundo rural que no ha parado hasta nuestros días.

Los jóvenes de Anllares comenzaron a abandonar la forma de vida que sus antepasados habían practicado durante siglos y siglos para buscar mejor fortuna emigrando a Alemania o Francia; yendo a trabajar a la mina e instalándose en pueblos mineros cercanos como Villablino, Fabero, Toreno, etc.; trasladándose a otras regiones españolas con fuerte demanda de mano de obra en sectores como la siderurgia, caso del País vasco; o simplemente emigrando a la cercana Ponferrada en busca de la mano de obra que allí demandaba el sector terciario.

Anllares entra así en un proceso de drástica despoblación, se abandonan los campos y se vende el ganado ante la falta de mano de obra joven y el progresivo envejecimiento de la población que permanece en el pueblo. Ni siquiera la esperanza de un nuevo renacer, que muchos creyeron ver en 1983 con la construcción de la Central Térmica de Anllares del Sil por parte de Unión Fenosa consiguió aportar ni un solo nuevo vecino al pueblo, y lo mismo podemos decir de las canteras de pizarra o grava que en los últimos años florecen por los terrenos del pueblo.

A día de hoy no llega a 20 las personas que viven todo el año en el pueblo, las cuales son memoria viva de un pasado milenario que desgraciadamente languidece hoy, engullido por este mundo globalizado del siglo XXI.

Breve historia escrita por Camilo Martínez.